Crecí en una casa donde los objetos no eran simples cosas; eran testigos. En esa casa, cerca del centro de una ciudad ruidosa y vibrante, aprendí que un mueble, un radio o un reloj de pared pueden guardar el eco de una conversación, la luz de una tarde de domingo o el orgullo de quien trabajó duro para tenerlos.
Callejón San Fidel nace de esa nostalgia consciente. Es un espacio dedicado a la observación de los objetos y los entornos que nos definen. Aquí no buscamos lo nuevo por el simple hecho de estrenar, sino lo auténtico por el valor de su historia.
Desde mi perspectiva actual, rodeado de una luz y un paisaje distintos, este blog es una invitación a detenerse. A través de crónicas, análisis de diseño y reflexiones sobre el paso del tiempo, exploramos esas piezas que —como las casas que habitamos— logran sobrevivir al olvido y conservar su alma.
Bienvenidos a este archivo de lo cotidiano.